sábado, 17 de octubre de 2009

CORRUPCION TRANSVERSAL DEL CATALANISMO

Hay que denunciar ante la opinión pública a la maquinaria mediática del catalanismo que intenta aislar el llamado “Caso Palau de la Música” o también “Caso Orfeó Catalá” como si se tratase de un caso de “delincuencia organizada” cuando toda la sociedad catalana sabemos que se trata de un sistema de financiación de las organizaciones políticas que sustentan el catalanismo, transversalmente, es decir sin tener en cuenta las diferencias ideológicas, programáticas o sociales entre ellas. Se trata por lo tanto de un sistema de control del poder de tipo clientelar o caciquil.

Se trata de mediante el entramado de fundaciones, asociaciones de diversos tipos e incluso de instituciones, “engrasar” o mantener una red de medios, locales, publicaciones, etc., incluidos naturalmente a liberados de partidos, sindicatos y todo tipo de personas que cobran de dichas entidades para hacer acción política de los poderes que les han promocionado.

Debemos reclamar a la Fiscalía y a los tribunales de Cuentas que investiguen a entidades que reciben subvenciones millonarias de los impuestos ciudadanos, sin control en el cumplimiento de sus objetivos o claramente para objetivos contrarios a los promulgados en sus principios fundacionales o en los criterios de subvención.

Del mismo modo que el PSC denuncia a la Fundación Trias Fargas de CiU, por haber recibido fondos del Palau, es necesario investigar a la Fundación Rafael Campalans del PSC con el Senador Isidre Molas como presidente de su comisión ejecutiva y en cuyo patronato aparecen relevantes personajes del propio PSC.

Asociaciones como Plataforma pro Selecciones Catalanas (que regalo 5000 pitos al público en la pitada al Rey en la final de la copa de futbol en Mestalla), Omnium Cultural (que subvenciona asociaciones “culturales” de acción política a favor del pancatalanismo fuera de Cataluña, como en Aragón a la Asociación Cultural del Matarranya que promociona campañas electorales de alcaldes afines.) Soberanía y Progrès o Plataforma per la Llengua, han recibido cantidades desmesuradas de fondos públicos y privados, casi de forma prevaricadora, sin que las instituciones controlen su utilización y destino o nos argumenten que no pueden porque es legal, que en muchos casos, como en el del Palau van a los bolsillos privados de grandes “patrones” del catalanismo.

También Federaciones diversas de casas regionales, medios de comunicación, privatizaciones de servicios públicos, concesiones varias y planes urbanísticos en Cataluña son pozos sin fondo de caudales públicos.

Lo dijo Pascual Maragall cuando se le escapó lo de que “el problema se llama 3 %” pero rápido fue sofocado porque peligraba el engrase de la maquinaria del poder en nuestra región.
Esta situación de corrupción política y económica hace imposible cualquier plan de la Generalitat para la recuperación de la crisis económica y el desarrollo de Cataluña que intente dar respuesta a la primera realidad y necesidad de los ciudadanos que no es otra que el galopante desempleo.
Solo una renovación democrática profunda del sistema puede acabar con la corrupción y los ciudadanos tendrán la palabra el próximo año.

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